Desayuno chocolate y pan con aceite. No me gusta que
llueva. Ni con el patrocinio de la Virgen de la Cueva. Hace frío afuera. Los
únicos pájaros que cantan son unos niños tan pesados como gordos de carrillos
silbadores. Y las nubes no se han levantado aun, es demasiado temprano para
heroicidades memorables.
No soporto la monotonía gris de una fe de ratas, no de
erratas, que me nutre en el viaje a través del cable coaxial de la humanidad
hasta el mediodía. Y es porque sin sombrero se me moja la cabeza y no pienso
igual. Sólo dibujo sonidos sin encontrar la percusión adecuada. La de tú, yo, él...
vosotros, ellos, nosotros dos.
En la calle hay una revolución pendiente de la que los
periódicos no hablan. Únicamente piden referencias. O los macarras un
cigarrito. Deberíamos matarlos... el problema es, ¿ a cuántos?. A pen dice: No más ironía.
A mi si me gusta la lluvia, es mas reconfortante sentir las gotas de lluvia que el sudor mojando las ideas.
ResponderEliminarEs que la lluvia moja, y la vida empapa.
ResponderEliminarLos periódicos hay muchos días que no cuentan nada. Muy poquito de la realidad cotidiana.
ResponderEliminar¿ Hablamos de la realidad inexistente, no?.
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